No se si lo sabrás o no, si eres consciente de ello, o no. pero me has hecho cómplice. De tu vértigo al cerrar los ojos y verte solo ante el peligro y caer. Lo único que tu no sabes es que en cada caída de cada noche, estoy yo, debajo, esperando con los brazos abiertos para no dejarte tocar el suelo. Soy cómplice del sonido que produces al respirar, y del vaivén de tu cuerpo cuando algo va mal. se como eres con los ojos abiertos, cerrados y a medio cerrar. Me se de memoria todos los saltos que das cuando paseo mis dedos por tu espalda, y cuento todos los retorcimientos que tienes cuando en tus sueños, no estoy yo.
Me haces cómplice del juego que tienen tus manos a media noche para buscar mi cintura, cuando te das cuenta que no me estás abrazando. Y es que me he aprendido todas tus sonrisas, las de antes y las de después. Soy cómplice de las payasadas, y de alguna que otra cosa romántica que se te escapa muy de vez en cuando. Pero si algo tengo guardado en mi memoria, es tu voz. Tu voz en cualquier formato.
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