No se en que momento decidí quererte, peor aun así, no se si será una buena decisión. Pero se que si algún día me arrepiento de hacerlo no te echaré la culpa. Porque tu no tienes la culpa de estar un cualquier día 5, de un cualquier Octubre apoyado en la ventana de tu casa. Porque se que tu no tienes culpa de haberme mirado como lo hacías, ni de hablarme como lo haces todos los días.
Y si algún día llegase a culparte de haberte querido, dímelo, dime que tu no tienes la culpa de tratarme como nunca nadie lo había hecho, de acariciarme como si me fuese a romper y de besarme como si cada beso fuese el último que me darás.
Y la verdad que no se qué momento decidí quererte, no se si fue en el instante en el que te vi ahí acostado en mi cama como si estuviese hecha para ti, como si te estuviese esperando. Y es increíble lo bien que te quedan mis sábanas, hacen juego con tu tono de piel.
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